17 feb. 2018

Un guiño a la novela negra (Beatriz G. López)

La experiencia nos hace saber de sobra lo que es una novela, pero no está de más recordarlo a modo de breve apunte: se trata de una narración en prosa, más o menos extensa, que relata una historia de ficción desarrollada en torno a un argumento y unos personajes. Nada nuevo, ¿verdad? Pero ¿qué es la novela negra? Encuadrada dentro de la novela policíaca, suele contener un enfoque realista que se adentra en el mundo de los gánsteres o la criminalidad organizada, cuyos ambientes suelen ser violentos.

Si te da, como a mí, por buscar en Google a los mejores autores de este género comprobarás que este grupo está formado, en su gran mayoría, por autores masculinos. Tampoco es un dato demasiado sorprendente, teniendo en cuenta que esta es una temática asociada tradicionalmente al hombre. Tanto en su escritura como en su lectura. Sin embargo, en los últimos tiempos ha ido creciendo exponencialmente el público femenino que disfruta de estas historias de acción oscuras y sangrientas. Asimismo, el número de autoras también ha crecido. Es para mí un honor decir que me encuentro en estos dos grupos, y supongo que es por eso por lo que estoy escribiendo estas líneas.

Me gusta escribir novela negra, me gustan esas tramas siniestras e intrincadas que suelen sacar a relucir una de las peores caras del ser humano: la codicia, la agresividad, la hipocresía, la competitividad patológica y demás rasgos que se nos ocurren cuando nos imaginamos los típicos asuntos turbios que tienen lugar en solitarios callejones. Llegados a este punto, me gustaría hablar de una anécdota que viví en relación a la cuestión de género que comentaba en el párrafo anterior. Recuerdo que hace años «llevaba» a un personaje masculino en un foro de rol escrito, en concreto, al líder de una banda organizada. Como los creadores del resto de personajes, mi identidad se ocultaba en el anonimato. Al dirigirse a mí fuera del juego, se dio por hecho que yo era un hombre, y me trataban como tal. La sorpresa fue mayúscula cuando se enteraron de que, en realidad, yo era una chica. «¡Lo llevas tan bien que pensaba que eras un tío!», me dijeron. Y si rescato esta memoria aquí no es para vanagloriarme, sino para romper con ese cliché de que una buena historia de novela negra tiene que tener detrás obligatoriamente a un creador masculino. Es algo que quiero recalcar, porque también se aplica a ti como lector o lectora.

¿Por qué habría que leer novela negra? No tengo una respuesta contundente, creo que es cuestión de gustos. Si disfrutas con una buena serie o película policíaca o de gánsteres, ¿por qué no darle la oportunidad a una historia narrada en las páginas de un libro? Da igual cómo seas si lo que te llama, si lo que te gusta es eso. Reflexión que se aplica para cualquier ámbito de tu vida, por cierto.

¿Algún consejo para la lectura del género? Bien es verdad que hay ciertas historias más cruentas y sangrientas que otras, así que si es la primera vez que te adentras en este mundo oscuro, recomendaría leer reseñas y opiniones de otras personas (aunque ¡recuerda!, no dejan de ser algo subjetivo), además de la sinopsis. Aparte de eso, simplemente saborearla, paladear sus misterios. Y, por supuesto, repetir si te ha gustado. En esto no es diferente de cualquier otra temática.
Por mi parte, 13 Milímetros es la saga que tengo en proceso y cuyas dos primeras partes puedes encontrar en Amazon. Algo que suele darse en la novela negra es ir descubriendo la historia exclusivamente desde el punto de vista policial. ¿Y si te dijera que aquí puedes hacerlo desde el punto de vista del criminal? Adéntrate conmigo en un mundo de drogas, pasión y crímenes.

Beatriz G. López