5 feb. 2018

Reseña: Las marcas de la muerte


TÍTULO: Las marcas de la muerte
AUTORA: Veronica Roth
EDITORIAL: RBA
PÁGINAS: 496
PRECIO: 17,10 € | 8,54 € (kindle)
GÉNERO: Ci-fi, Fantasía
SINOPSIS: El don de la joven CYRA consiste en provocar dolor. El mismo dolor atroz que ella siente en todo momento. El don de AKOS le hace inmune a los dones de los demás, pero ¿bastará para salvar a su familia y a sí mismo de un destino tan injusto como cruel? En un universo en guerra, los dones de CYRA y AKOS hacen que sean vulnerables, peones en manos de quienes quieren aprovecharse de su poder. Su única esperanza reside en unir sus fuerzas para luchar contra la injusticia y… Convertir el dolor en poder. La desconfianza en lealtad. El amor en ansia de libertad.
Aquí está mi regalo de Papá Noel —gracias 😊—. No he leído la saga Divergente, pero sí que he escuchado muy buenas críticas de gente de cuyo gusto lector me fío. A penas rompí el papel de regalo en mil trozos, vi una portada llamativa y una sinopsis atractiva. En la sinopsis —como veis arriba—, parece que va de poderes y de personajes con dones chunguitos. La fantasía es algo que me gusta mucho, y unido a los toques de ciencia ficción —aunque mejorables—, consigue +2 puntos.

¿Qué nos encontramos en Las Marcas de la Muerte? Principalmente, un workbuilding en algunos ámbitos, pero con puntos débiles, dos protagonistas que se quedan conmigo, y unos personajes secundarios que, en mi opinión, no son ni buenos ni malos, con lo que genial. El libro ha sido criticado de tener racismo, controversia con el dolor crónico e incitación a las autolesiones. Ahora os lo explico todito. Pasito a pasito.

Tenemos un universo con diversos planetas cada cual más diferente. Entre ellos fluye una Energía —visible— que permite que cada persona tenga un don. ¿Qué es eso del don? Viene a ser lo que hemos llamado toda la vida, un poder. Hay poderes para adivinar el futuro, poderes para arreglar cosas; pero también poderes más extraños, como en el caso de nuestros protagonistas. Akos tiene el don de anular la Energía, y Cyra el de no sentir dolor. Como veis, desde un principio pinta un tanto predecible. Un chico que anula y una chica que necesitan que le anulen el don. ¿Magia? A pesar de esto, no es un inconveniente para no disfrutar de la lectura. Se ve venir desde el principio, y ocurre también en las primeras páginas, con lo cual, tampoco es que sea algo extraño. En algunas escenas, se habla de una tecnología que no he visto en el libro. Tanto futurismo —realmente no se sabe si es futurista o simplemente una distopía—, tanto futurismo, pero no se explica en ocasiones cómo funciona el mundo. El tema de la Energía tiene mucho boom en el libro, en ocasiones hasta me ha puesto los vellos de punta, y, sin embargo, en algunas cosas se queda corto de descripciones.

En el planeta de donde son los protagonistas, que es donde ocurre la historia, hay dos civilizaciones opuestas. Por un lado, tenemos a los thuvetsitas, como Akos, que son más tranquilos, pacíficos, y se dedican más a la parte ganadera. Por otro lado, tenemos a los shotet, como Cyra, que tienen una cultura más agresiva y potente. Cada una tiene sus creencias, y resaltan diferentes partes de la Energía. Si me hicieran elegir con qué civilización me tengo que quedar, no lo sabría. Al final, cuando ya me pusieran la pistola en la cabeza, creo que elegiría ser shotet —pero, please, no como el hermano de Cyra—.

Como hemos dicho antes, Akos tiene el don de eliminar el poder de la Energía. Es un chico al que raptan y se lo llevan junto a su hermano a Shotet, dejando a su padre muerto y a su hermana indefensa. Akos tiene un destino, es decir, pertenece a una de las pocas familias que tienen la suerte de tener algo sobre ellos escrito y que se va a cumplir, hagan lo que hagan —o al menos, eso se cree—. En cuanto en Shotet se dan cuenta de su don, le asignan el trabajo de estar cerca de Cyra para que no sienta dolor. Es un personaje fuerte, con las ideas muy claras y bastante sensible. Luego tenemos a Cyra, una chica más dura que un pedazo de diamante. Su don es sentir dolor, y por culpa de esto, tiene un pasado bastante severo. Su hermano es una persona malvada y horrible gracias a que su padre le hizo pasar una infancia muy dura; y ahora quiere hacérselo pasar mal a Cyra. Obviamente, Cyra y Akos tendrán una historia juntos, no es nada que no se pueda prever.
Después de los protagonistas tenemos a los hermanos de Akos, al hermano de Cyra, y a otros sueltos que tendrán su hueco en la historia. Aún así, lo más destacable es por parte de los protas. Lo que me ha maravillado con respecto a esto es que se ve claramente que ninguna civilización es “la mala” o “la buena”. Lo mismo para los personajes. Cada uno tiene su cultura, creencias, educación y oportunidades. Por el hecho de que los Shotet sean propensos a utilizar la fuerza, no quiere decir que sean peores, al revés, como ya os he dicho, a mí me han convencido más.

Ahora vamos con la parte hard.

Racismo: Al parecer, algunas personas han entendido que los shotet tienen piel más oscura y son los malos, y los thuvesitas tienen la piel clara y son los buenos. Yo no he leído ni entendido eso. Cyra tiene la piel más oscura, sí, y Akos la tiene más clara. También hay shotets que tienen la piel pálida y el cabello rubio, y thuvesitas con el pelo rizado y negro. Yo no veo racismo por ningún lado, ni siquiera se me pasó la idea por la cabeza. Hay dos civilizaciones con características diferentes y opuestas, sí, pero no tienen diferencias “de raza”. Al menos esa es mi opinión.

Dolor crónico: El don de Cyra ha causado algunos problemas. La autora ha querido hacer tributo a las mujeres que tienen dolores crónicos y horrorosos, y es por eso que el personaje tiene ese don. A mí, personalmente, no me ofende ni me ha ofendido en ninguna ocasión. Tampoco entiendo bien por qué pueda ofender. Si tienes tu opinión, déjamela abajo.

Autolesiones: Los shotet tienen la práctica de hacerse una cicatriz —a través de un corte —en el brazo por cada víctima que matan. Llegó un punto en la historia en la que esto, concretamente, a mí me hacía reflexionar —para bien— y me empezó a encantar. El libro, en mi opinión, no incita a autolesionarse ni mucho menos. Para ellos no es un hecho bonito ni guay, es para ponerse en el lugar de la familia de la persona que se fue, es una manera de recordar a esa persona.
Os dejo un video por aquí con el que me sentí muy identificada.

En conclusión, es un libro con sus más y sus menos. Buena ambientación, aunque con algunos agujeros, buenos personajes y unas descripciones de las diferentes culturas que a mí me ha mata’o.